sábado, 29 de noviembre de 2014

NO ABANDONES A TUS HERIDOS

NO ABANDONES A TUS HERIDOS
Existe un dicho triste dentro de la iglesia evangélica: «Somos el único ejército que abandona a sus heridos», especialmente cuando se trata de ciertos pecados. Tratamos el divorcio como si fuera el pecado imperdonable del Espíritu Santo, o el adulterio como una sentencia de muerte. No obstante, aplaudimos al reo más vil que se convierte, y el drogadicto que llega a los pies de Cristo puede contar su testimonio libremente; pero al cristiano que ha caído le damos el tiro de gracia.
Qué fácil es criticar cuando cae alguien «grande» por la vergüenza que trae a la iglesia; pero miren el corazón del rey David, que cuando cayó su atormentador, el rey Saúl, David rasgó sus ropas y lloró. <Gálatas 6:1-2 (TLA) Hermanos, ustedes son guiados por el Espíritu de Dios. Por lo tanto, si descubren que alguien ha pecado, deben corregirlo con buenas palabras. Pero tengan cuidado de no ser tentados a hacer lo malo. Cuando tengan dificultades, ayúdense unos a otros. Ésa es la manera de obedecer la ley de Cristo.>
No nos hagamos más daño, La iglesia ya tiene un enemigo, sus armas son reales y habrá heridos; asique ayudémonos, es más fácil sanar a un soldado herido y devolverlo a la batalla que entrenar a un nuevo soldado. Seamos un pueblo restaurador, porque Dios es un Dios restaurador.
Extractos del libro Iglesia Relevante por: Robert Barriger


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